Primavera… alterado sin límite

La primavera besaba

suavemente la arboleda,

y el verde nuevo brotaba

como una verde humareda

Llevamos mucho tiempo juntos, la he usado en muchas primaveras, casi que no recuerdo la primera, igual fuera por marzo del 2012, creo recordar, pero siempre ha estado ahí y la ocasión lo merece, en él se hablaba de que habíamos llegado a la florida estación, que los «protas», con amor y dedicación, se juntaban, creo que está claro el para qué, la sangre, rebotada, siempre rebotada, o alterada que parece suena mucho mejor. Perpetuando, y… que no pare la música. Hoy, los tataranietos, tatarabuelos de otros, revolotean los campitos, porque es su momento, llenan de colores el aire, ramajes de árboles y prados. También, en aleros de tejados, o alféizar de ventanas; siempre, allí, donde haya un hueco para un ratico de intimidad.

 Las nubes iban pasando

sobre el campo juvenil…

Yo vi en las hojas temblando

las frescas lluvias de abril

También hay otros post de época primaveral, en los que se habla de que luego del ratito, cambian los personajes, el ambiente y las palabras, pero el fondo es casi el mismo, darle continuidad a su estirpe, divertimento, luego del fiestuqui, él enciende un cigarrete, mira pa otro lado y busca nuevos retos, porque lo natural es que así sea, el tiempo traerá, si todo va bien, un nuevo individuo, que repetirá la historia, y así, una y mil, Lo del cigarrete es licencia que, como escritor, me permito, por dar un toque de medio humor a la situación.

Bajo ese almendro florido,

todo cargado de flor -recordé-, yo he maldecido

mi juventud sin amor

Este finde empezó esta nueva primavera, en la que, a buen seguro, habrá acontecimientos sobre todo para nuestro castigado planeta, serán buenos, malos o peores, pero así lo habremos querido; no terminamos de tomar conciencia de que no tenemos otro, que hay que cuidarlo, a ver si la fecha de su óbito definitivo se va retrasando, mes a mes, un poco más. Se verán fenómenos astrológicos que se ven muy, pero muy de vez en cuando, eclipses de sol y luna, acercamiento de planetas que no vemos normalmente y que se acercarán lo suficiente como para verlos casi a simple vista, no es que yo, en honor a la verdad, me pare a observar, pero por si se les ocurre, pasarán muchos años antes de disfrutarlos una vez más.

Hoy, en mitad de la vida,

me he parado a meditar…

¡Juventud nunca vivida

quién te volviera a soñar!

Tiempo de colores, campos, jardines, se llenan de luz, esa que, siempre, nos da vidilla, alegría, no nos cansamos de mirar, y volver a mirar, hasta donde nos llegare la vista; algunos, por aquello de la sangre, dan rienda a la imaginación, se escribe, se canta a la mil y una, se abre el alma y se juega al atropello de hormonas con estudiado disparate.

Antonio Machado, con su «La primavera besaba», ilustra estas cuatro palabrejas, y a ti, ¿qué te sugiere la fiesta? Gracias por venir a leerme.

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