Imágenes que visten el paisaje… tiempo

Primera semana, comienzo del desconfinamiento, ¡hartos, no!, más que hartos de este encierro que algunos, yo entre ellos, no termino de entender, y que obedezco cual niño bueno, no sea qué…, ellos con su poder y sus letanías conciliadoras, te lleven a ver el cielo, el de las porrazones o multaideas, que no están, ¡digo yo!, los tiempos para jugarse el futuro ni tan siquiera por aquel famoso plato de lentejas. ¡Así que…!, quedamos en casa, allí agudizaremos el ingenio, para que los ingenieros hagan buenos montajes y, así, que se nos pasen las horas, días, y… lo que fuera menester.

Pero en esta, en esta no, las autoridades competentes y las que no lo son, nos dan suelta, libertad controlada, durante un tiempito, ¡hala!, con o sin chándal, pantalones o zapatillas al uso, bicicletas, el que tenga, y cualquier vehículo de empuje estrictamente humano, ¡todos a la calle…! de paseo, en bicicleta, corriendo, como sea, para respirar el aire que, durante dos meses, se nos ha vetado, suponemos, el tiempo, que parece ser el único juez para todos, lo dirá. Dirá si ellos tenían la razón, o por qué quisieron tener, sí o sí, la razón.

¡Hoy, hoy por fin!, ya nos pudimos echar a esa calle, eso sí, observando un «estricto» horario, o eso creemos, de permanencia. Como ganado a desboque, nos salimos de ese confi, recorreremos esos kilómetros que se nos venían prohibiendo, nos acercaremos a las zonas verdes, a respirar aire, casi puro, limpio luego de una temporada sin vehículos a motor que lo enrarecieran  y, que la prudencia, ha dejado en un casi nuevo, casi limpio. Arregladito como pa ir de boda…

Uno de esos paseos, sin igual, acaba en la playa, lugar, que por estas tierras, nos unifica a todos y que, a su vez, es el único que merece la pena como circuito de cualquier modalidad deportiva, y si, al tiempo, dejan remojarse, de mejores veras, remojarse en aguas cristalinas de un azul casi puro, sobre un jable que encierra limpieza, y que cambia año a año, maravillas de la naturaleza. Esa playa invita a parar momentos en el teléfono, compañero inseparable de un tiempo a esta parte. Luego, guardarlas, mandarlas a la familia y amigos, para levantar, si se puede, alguna que otra rasquera… (envidia sana, la llamamos por aquí, también magua…), con la coletilla aquella de: ¡¡¡mira donde estoy y tú no!!! Ahí les dejo algunos momentos de esa caminada, para que las saboreen, si gustan, o no… a su elección.

¡A la vuelta!, vengo, o a lo mejor venimos, convencido de que la combinación: arena, agua salada, sol y salitre, es la mejor para el cuerpo, luego…, luego un desalitre en casa, pero sin prisa, ¡nadie te apura!; una buena birrita en tu balcón, al fresquito de la tarde, y lo que se tercie, con la seguridad de que, en estando aquí… ¡¡¡mañana, más!!!

Deja que tus gotas me salpiquen,

que tu espuma me vista, en blanco,

que el sol tueste mi tiempo,

que me mezan tus olas,

déjame ser arena de tu playa.

Y tú, ¿cómo estás llevando el acontecer?

Gracias por pasarte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s