Un pequeño granito de nuestra arena…

Estamos viviendo tiempos muy duros, por primera vez, el mundo entero está afectado del mismo problema, un virus, un maldito virus, que alguien, en su infinita ignorancia, creó el medio necesario para que naciera, si vale el símil. Luego, ¡lo de siempre!, la falta de control, el eterno… ¡a mí no me va a pasar!, eso, eso ocurre a un montón de kilómetros de mi casa, mi pueblo, mi… país, en otro mundo.

Al final, al final llegó, investido de un poder que nadie le ha otorgado, ocupando a miles de gentes, haciendo suyos miles de cuerpos; hoy vive, a la vuelta de la esquina, detrás de una máscara que sin ser de carnaval, nos tiene perplejos, asustados, tomando mil y una precaución. No salimos a trabajar, ya, casi, no salimos de casa, vivimos lejos los unos de otros, ya no hay besos, ni abrazos, ni una triste caricia entre nosotros…, todo, absolutamente todo, lo resolvemos guardando las debidas distancias, ¡que haya… un metro entre tú y yo!, que, ni tan siquiera, tu fuerza vital me impregne.

Hemos cerrado empresas, trabajos, y, sobre todo, colegios, nuestras y nuestros niñas y niños, andan, encerrados, en casa, recibiendo, como se puede, las que eran, sus clases diarias, nos vemos, por una cámara, en una pantalla, artilugio que se ha convertido en nuestra clase, nuestra pizarra, nuestra libreta de tomar notas…; ya no sentimos su calor, ni ellos el nuestro, ya no percibimos sus ganas ni sus alegrías, o tristezas, cuando ganan, cuando pierden, cuando se intentan superar, cuando se ríen, cuando, con su silencio, demuestran que quieren saber; también, con su bullicio, cuando algo no les interesa.

Aún así, sabemos lo positivo del encierro, que con la higiene personal, parece ser la mejor medida que desde las instituciones propias se han establecido, confinamiento, que parece más fino, lo llaman, cada uno en su casa, intentando pasar el tiempo lo mejor que puede, buscando mil tareas, que le mantengan el rato lo más entretenido posible; nosotros, esos maestros que sufrimos con ellos su lejanía, hemos querido poner nuestro «granito», para resistir, para seguir luchando, porque es la única manera, ¡saldremos adelante!, sin dudas, le mejor recomendación… «quédate en casa»… Y recuerden, «¡Esta batalla la vamos a ganar!»

Y tú… ¿qué piensas de todo esto?

Gracias por venir…

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