Subiendo, subiendo… ¡todo arriba!

En realidad, no sé si quería escribir sobre ésto, o era ésto lo que quería contar; me tiene liadillo la cuestión, como siempre, y como casi siempre, son propósitos, de vivir o empezar a vivir o seguir viviendo, con algo más de felicidad, o, al menos, continuar disfrutando de la que ya tengo, el pasado 31, como tantos y pasados 31, uno, seguramente ustedes también, se fija una pocas de metas, para seguir viviendo, para seguir sintiendo, o, simplemente, para seguir disfrutando de esas cosas, que aunque mínimas, nos alegran la vida.

Para éste que ya anda, renuevo, como si de votos se tratara, el juramento, que la vida siga sonriendo, y este va para todos, que aprendamos o sigamos disfrutando de todo, todos aquellos que nos rodean… que nos veamos e incluso, si tenemos la ocasión, copa en mano, brindar por que todos y cada uno de ellos se cumplan; pero, ¡eso sí!, aviso, quiero que se no quede nadie, así el «chin-chin» sonará con más fuerza, hará que vibremos, que vibren, que quieran vibrar, ante tales promesas.

No me quiero cansar, ni tampoco cansarles, puede que, si es propuesta, llenara hojas y hojas, dándole vueltas a lo mismo, por eso, sólo tres, si los consigo, al final podré poner una marca en el aire, sí, de esas que no se borran, en un mientras tanto, seguir viviendo, como si hoy fuera el último, disfrutar de lo que se viva, mañana no sabemos, no dejar, por pesado que pareciera, la oportunidad de intentar cosas… ¡fíjate!, igual hasta las logramos, tú, todos, yo, y el que quiera intentarlo.

Y ahora, ¡brindo por todos y cada uno de ellos!

Y tú, ¿qué buenos propósitos te has marcado para este que anda?

¡Gracias por pasarte!