De reyes, regalos en espera…

5 de enero, hora cualquiera de un día con mucha magia, llevan, llevamos, muchos días esperando éste, han pasado casi todas las fiestas; hemos tenido, vivido o sentido, buenos deseos a raudales, convertido el evento en lo que hacía mucho tiempo no practicábamos, puesto, como principal motor, a la, las familias y compartido, o intentado compartir, todo aquello bueno que somos capaces de crear, de dar a los nuestros, a todos, incluso al portero del bloque, o el policía que vigilaba el paso de   momentos que han ido construyendo tan señaladas fechas.

Pero hoy, hoy es el día de la magia; ya las calles se engalanan con el más dulce de los adornos, miles y miles de caritas que, superilusionadas, esperan el paso de sus graciosas majestades, los que traen los regalos esperado a lo largo de un año, los que dan luz y color a esa, esas y otras cabalgatas hoy subidos en tractores, con esto de la protección de los animales, ya el camello pasa a un segundo plano, aunque, eso sí, cargados con mil y un paquete que traen sueños y ese último “detalle” que nos hace suspirar por el nervio de no saber que se esconde entre ese abanico de colores.

Uno a uno van pasando, cada cual tiene su favorito, el mío aquí lo traigo, dame salud y alegría para seguir tirando pa’lante, disfrutando del tiempo propio y el de mi gente, luego, si apetece, igual me puedes traer una corbata, aquella vieja camisa de rockero que siempre deseé y, que todos los sueños de la gente se vayan cumpliendo, la mía, la tuya, la de todos; si no me quieres traer la corbata, acuérdate de un chaquetón, no para presumir, sí para atajar fríos; ¡la edad no perdona!

Sé, con toda seguridad, que uno de los regalos es el “retorno”, vuelta al trabajo, con viaje incluido, con madrugón extra, ellos nos esperan, aunque sea para contarnos que les trajeron, esta o cual cosa, tal juego, nueva consola, una bici, un nuevo artilugio o maquinita para jugar; mientras en casa todavía revolotean trocitos de papel de regalo; lacitos de adorno y algunas piezas para embalaje, el barco va adentrándose en la nada marina… una ola, otra!, un bandazo, después más, mientras, la proa corta, avante media, el aire, los últimos trazos de noche y la línea imaginaria donde cielo y mar se funden en el horizonte. Vuelta a la normalidad, la mirada puesta en otros momentos, que, con toda seguridad, para todos, irán viniendo.

Y ustedes, ¿como han vivido este tiempo de paz y amor?

Gracias por venir…

2 pensamientos en “De reyes, regalos en espera…

  1. Las ganas de volver a la normalidad, después de tanto alborozo, supera cualquier ola de nada marina (me gustó mucho). Que bueno volver a leerte, Mardito roedó. Espero verte con esa camisa ronquera puesta. Un abrazo.

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    • Un kilo y pico de gracias por pasarte… la ola me va llevando poco a poco… cualquier día, ¡no sé!, igual con la camisa me compro un guitarrón y me pongo en la esquina a tocar aquello de… ¡Mardito roedó!, titorirorirosiiiiiiiiii….

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