Cosas en pasado

 

Ya hace algunos días que hemos vuelto, curso nuevo, todo nuevo, hasta elementos de las NN.TT; lujazo, preparado hasta el último detalle, sólo faltábamos alumnos y yo para que el “kit” estuviese completo… luego de dos meses de holgazanería, volvemos a la vieja rutina, con más o menos ganas, expectantes ante los cambios que se nos vienen: gente nueva, nuevos grupos, equipo renovado y mirando en plazo corto, este no lo acabo me iré, llega mi momento, treinta son treinta, ¡ya me toca! No quiero pensar en ello hasta que el evento esté tan cerca que me dé de bruces con él.

Pero, más primero, hay una realidad, un nuevo curso, toca un pequeño cambio, otro alumnado, ya estuve con ellos, pero no tan intensamente; me los regalo como premio a tantos años de labor, me los merezco, no son diferentes a los otros, son casi, casi iguales, pero esos casi les hace ser diferentes en algún punto del desgrane de labores. Y, sobre todo, quiero que formen parte de todos y cada uno de los magníficos momentos que he vivido en este trabajo, en este lugar, con tantos niños y niñas, compañeros y compañeras, y, con todos, el personal laboral con los que he compartido “todo”, y, con todos, disfrutar de estos últimos días, los que llevo y  los que me puedan quedar. Es mucha la gente con la que he compartido, cole, labor, alumnos, aulas, instalaciones y hasta comedores. Los que pasaron y los que quedan, los que, aún el tiempo, aún se acuerdan de su paso por nuestras vidas y dependencias. Todo tiene, ya, su fecha de caducidad.

Andaba buscando qué imágenes traer al post, pero, en un rebusque, me encontré con objetos que bien podrían pertenecer a aquellos tiempos en los que llegué, vehículo y aparato telefónico no eran así, pero bien podrían ser semejantes. Recuerdos de cuando llegamos, en el cole no había teléfono, vino después, el vehículo guarda semejanzas por ser de gente que teníamos otros curros en los que lujerío escaseaba. Me parecieron adecuadas. Amén de que, desde jovencito, fue un gran sueño, todo un 600, coches que, entonces, costaban 50.000 de las antiguas pelas, hoy 300 €, ¿quién tendría entonces tan descomunal cantidad, cuando a uno le venían de 100 en 100 esas pelas y no siempre?

No intento dar de economía una clase, ni comparar, sólo que, como ellos, uno también ha ido cambiando, de momento, más mayor, más experiencia, mejor o peor hacer, dependiendo de quien juzgue la labor; buenas y grandes cosas, igual de amistades, familia que ha ido, sin darnos cuenta, creciendo, haciendo el mismo espacio más interesante y divertido. Ruido de vida que sube, que baja, que la lían, que juegan, que se lo pasan pipa, y nosotros, esos mayores, ¡ahí!, entre ellos, disfrutando casi tanto o más que ellos. Tiempo que ha ido pasando, en silencio, que es su mejor virtud.

Pero, ¡ánimo!, a por ese nuevo tiempo, dejarlo venir, a ver qué trae, que depara, y uno, uno haciéndose mas mayor. mejor o peor, a juicio del que se ponga, más interesante, pero siempre ahí, con ellos, con ustedes, con todos…

2 pensamientos en “Cosas en pasado

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