Todo un reencuentrazo…

Tengo, tienen, tendremos… un amiguete de allende los chichas, Tenerife, que tiene la costumbre de deleitarnos con sus publicaciones, pequeñas parecieran, pero grandes lo son, en su blog «La esquina de Guille», sacado de entre su nombre y callejero por derecho propio; no se lo pierdan, allí, con arte de medio brujo, medio maestro, nos cuenta historietas para dormir o no, según le vaya a cada uno. En él nos contó, como «Ronda de cincuenta años», la suerte de un certamen de Tunas, en el que se celebraría el 50º aniversario de la fundación de “su tuna”, Medicina, a la cual, según relató, llegó por vías secundarias, no por la autopista como hacen todos. ¡Menudo, es él!

Quiso el azar, o los compromisos, que en el tal “finde”, yo, otro callejero más, de esos que no se le cae la casa encima; diera un saltito al tal Tenerife, para cumplimentar, con mucho orgullo y alegría, compromisos familiares. Ese mismo, el azar digo, me trajo que anduviera por los aledaños donde la tal fiesta se celebraba… Hoy día, con eso del teléfono, maldito bicho, que nos acompaña, nos podemos poner, en breve, sin conferencias de por medio, en contacto con los requeridos. Allí que le mande, uno, dos, tres y no sé cuantos más mensajes; nada, sólo silencio, el pollo andaba parrandiando por lares distintos al mío.

Sábado por la mañana, churritos con chocolate, o, en su defecto, cualquier vianda que venga bien al buche. Primera mirada al aparatico, allí, anidadas, varias respuestas del individuo, lo llamo, me contesta, lo pillo liado… ¡qué raro!, si el sólo sabe de fiestas, parrandas y bacilones. Quedamos, en el musicalero sitio. Luego, ya a la tarde, lo encontré, tirado en donde siempre, degustando un vaya usted a saber qué… ¡qué alegría!, venga un abrazo, déjame que te mire, ¡¡¡tío, estás igualito!!!, no pasan los siglos por ti… Él, zalamero de profesión, regala también los suyos, ¡¡¡chacho!!!, pues tú, ese tú soy yo, no has cambiado casi nada… la edad sólo… ¡¡¡qué bueno eres, Guille!!!

Lo reclaman, ha de cantar, que para eso vino, quedamos para después, una birra, y ¡a ver qué pasa!; más tarde, lo reencuentro, hacía mucho tiempo que no nos veíamos, seguimos en contacto en ese blog, pero siempre será un gusto y orgullo volver a darle, otro y muchos más abrazos.

 

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